Respuesta rápida: las hemorroides son cojinetes vasculares normales del canal anal que causan problemas cuando se congestionan o se descuelgan. El síntoma más frecuente es el sangrado rojo brillante sin dolor. La mayoría de los pacientes se tratan sin quirófano: hábitos intestinales y fibra en los grados iniciales, ligadura con banda elástica o láser cuando el sangrado o el prolapso persisten, y cirugía solo en la enfermedad avanzada.
Contenido revisado por Op. Dr. Yasir Gözü, especialista en proctología.
¿Qué son las hemorroides?
Todas las personas tienen hemorroides. Son almohadillas de vasos sanguíneos situadas en la parte final del recto que participan en el cierre del ano y ayudan a distinguir entre gases y heces. Forman parte de la anatomía normal, no de una enfermedad.
El problema aparece cuando esas almohadillas se congestionan y el tejido conjuntivo que las sujeta se afloja. Entonces aumentan de tamaño, sangran con el paso de las heces y, con el tiempo, se descuelgan a través del ano.
La enfermedad hemorroidal es una de las consultas proctológicas más frecuentes del mundo y afecta por igual a hombres y a mujeres. Se calcula que más de la mitad de la población presenta síntomas en algún momento de su vida, aunque solo una parte consulta.
Ese retraso importa. Cuanto antes se trata, más sencillo es el procedimiento y menor la probabilidad de necesitar cirugía. Muchos pacientes llegan a consulta tras años de sangrado atribuido a "algo pasajero".
¿Cómo se desarrollan las hemorroides?
El mecanismo es siempre el mismo: un aumento repetido de la presión dentro del abdomen y del canal anal que dilata los vasos y estira el tejido de sostén. Las situaciones que lo provocan son cotidianas.
- Esfuerzo prolongado al defecar, casi siempre por estreñimiento
- Permanecer sentado mucho tiempo en el inodoro, hoy a menudo con el móvil en la mano
- Aumento de la presión pélvica durante el embarazo y el parto
- Levantamiento habitual de pesos y esfuerzos físicos intensos
Cuando esa presión se repite durante meses, los cojinetes ya no vuelven a su posición por sí solos y comienzan a descolgarse con cada deposición.
Síntomas de las hemorroides
El cuadro varía según el grado y según si las hemorroides son internas o externas, pero hay un conjunto de síntomas que se repite en la consulta.
- Sangre roja brillante en el papel, sobre las heces o goteando en la taza, habitualmente sin dolor
- Sensación de bulto o de que algo sale al defecar
- Picor, humedad y manchado de la ropa interior
- Sensación de evacuación incompleta
- Dolor intenso y bulto duro cuando una hemorroide externa se trombosa
- Molestia al permanecer sentado durante periodos largos
El dolor merece una aclaración: las hemorroides internas no suelen doler, porque la mucosa por encima de la línea dentada apenas tiene terminaciones nerviosas. Un dolor intenso apunta más bien a una fisura anal, a una trombosis o a un absceso.
Hemorroides internas y externas
La distinción es anatómica y explica por qué unas sangran sin doler y otras duelen sin apenas sangrar.
- Internas: nacen por encima de la línea dentada, están cubiertas de mucosa y son indoloras. Sangran y pueden prolapsarse.
- Externas: se sitúan bajo la piel del margen anal, tienen inervación somática y duelen. Pueden trombosarse y formar un bulto duro y azulado.
Muchos pacientes presentan ambas a la vez, lo que se conoce como enfermedad hemorroidal mixta, y en esos casos el plan de tratamiento debe cubrir los dos componentes.
Los cuatro grados de las hemorroides
La clasificación de Goligher describe cuánto se descuelga el tejido. Es la referencia que decide el tratamiento y la que utilizamos en la consulta.
Causas y factores de riesgo
Rara vez hay una sola causa. Lo habitual es una combinación de hábitos y circunstancias que mantienen la presión elevada durante años.
- Estreñimiento crónico y dieta pobre en fibra
- Ingesta insuficiente de líquidos
- Sedentarismo y permanecer muchas horas sentado
- Embarazo, parto y el estreñimiento asociado
- Sobrepeso y obesidad
- Antecedentes familiares y debilidad del tejido conjuntivo
La diarrea crónica también cuenta, aunque se mencione menos: la irritación repetida y las deposiciones frecuentes someten al canal anal a la misma sobrecarga que el estreñimiento.
Opciones de tratamiento de las hemorroides
El objetivo no es eliminar unas estructuras normales, sino devolverlas a su tamaño y a su posición. Por eso el tratamiento se elige según el grado y no según la molestia del momento.
Métodos sin cirugía: láser, ligadura con banda elástica y técnicas afines
La ligadura coloca una banda en la base de la hemorroide interna: el tejido se desprende en pocos días y la cicatriz fija la mucosa en su sitio. El láser introduce una fibra que cierra desde dentro los vasos que alimentan el cojinete, que se retrae en las semanas siguientes. Ambos se realizan con anestesia local, sin heridas abiertas ni puntos, y el paciente vuelve a casa el mismo día. Son la primera opción en los grados II y III, y también en el grado I que sigue sangrando pese al tratamiento conservador.
Métodos quirúrgicos: hemorroidectomía en la enfermedad avanzada
En el grado IV, en las hemorroides mixtas muy voluminosas y en algunas trombosis extensas, la extirpación quirúrgica sigue siendo la solución más segura y la que menos recidivas produce.
Su inconveniente es conocido: se realiza bajo anestesia, el postoperatorio es más doloroso y requiere curas durante varias semanas. Por eso hoy se reserva para los casos en los que las técnicas mínimamente invasivas no ofrecen un resultado duradero.
¿Qué tratamiento le corresponde?
La decisión se toma en la consulta, después de la exploración, y depende de tres datos.
- El grado del prolapso, que se comprueba mediante anoscopia
- El síntoma dominante: sangrado, prolapso, dolor o manchado
- El estado general y las enfermedades asociadas, que condicionan el tipo de anestesia
Un mismo paciente puede necesitar una combinación de técnicas, por ejemplo tratar con láser el componente interno y extirpar una marisca externa que dificulta la higiene.
¿Qué ocurre si no se tratan?
Las hemorroides no evolucionan hacia un cáncer, pero tampoco se estabilizan solas. La progresión es lenta y silenciosa.
- El sangrado repetido puede acabar produciendo anemia
- El prolapso pasa de aparecer con el esfuerzo a ser permanente
- La mucosa expuesta segrega moco y mantiene la piel irritada
- Aumenta el riesgo de trombosis dolorosas
- Cuanto más avanzado es el grado, más probable es que haga falta cirugía
Hay además un motivo de fondo para consultar: atribuir el sangrado a las hemorroides sin una exploración deja sin descartar otras causas, como pólipos o tumores, que sangran de forma parecida.
Recuperación y prevención
Después de una ligadura o de un tratamiento láser lo habitual es notar presión y alguna mancha de sangre durante unos días, y volver a la actividad normal al día siguiente. La revisión posterior confirma que el tejido ha cicatrizado.
Lo que más influye en el resultado a largo plazo no es la técnica, sino lo que ocurre después. Estas medidas son las que evitan que el problema regrese.
- Entre 25 y 30 gramos de fibra al día y líquido suficiente
- No retrasar la deposición ni forzar
- Levantarse del inodoro en pocos minutos y dejar el móvil fuera
- Actividad física regular
- Tratar el estreñimiento del embarazo desde el principio
Las pomadas alivian durante un brote, pero no corrigen la causa: son un apoyo, no un tratamiento.
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Fuentes
Aviso: este contenido tiene fines informativos generales y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. Consulte a un especialista para orientación sobre su caso.