Respuesta rápida: las verrugas genitales y anales están causadas por el virus del papiloma humano, casi siempre por los tipos 6 y 11, de bajo riesgo oncológico. Se transmiten por contacto piel con piel y el preservativo reduce el riesgo pero no lo elimina. El tratamiento con láser elimina las lesiones visibles en una sesión, incluidas las del canal anal; el virus puede permanecer en el tejido, por eso el seguimiento importa tanto como la primera sesión.
Contenido revisado por Op. Dr. Yasir Gözü, especialista en proctología.
¿Qué son las verrugas genitales?
Son excrecencias blandas, del color de la piel o algo más oscuras, que aparecen en la zona genital, en el margen anal o dentro del canal anal. Pueden ser una sola o agruparse en placas con aspecto de coliflor, y suelen ser indoloras.
El VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes del mundo. La mayoría de las infecciones se resuelven solas; en una parte de los casos el virus persiste y produce verrugas.
¿Cómo se transmiten las verrugas genitales?
El contagio se produce por contacto directo piel con piel, no por fluidos, y por eso ocurre también en prácticas sin penetración.
Que las lesiones aparezcan ahora no significa necesariamente un contacto reciente: el periodo entre la infección y la verruga visible puede ser de semanas o de años, lo que hace imposible datar el contagio con precisión.
El preservativo reduce el riesgo pero no protege por completo, porque el virus puede estar presente en zonas de piel que no quedan cubiertas.
El contagio a través de objetos o superficies es excepcional y no explica los casos habituales.
¿Quién tiene más riesgo? Factores de riesgo
Cualquier persona sexualmente activa puede infectarse, pero hay circunstancias que aumentan la probabilidad de que el virus persista y produzca lesiones.
- Número elevado de parejas sexuales
- Inicio temprano de las relaciones
- Tabaquismo, que reduce la respuesta inmunitaria local
- Inmunosupresión: VIH, trasplantes, tratamientos inmunosupresores
- Otras infecciones de transmisión sexual concomitantes
- Ausencia de vacunación frente al VPH
En pacientes inmunodeprimidos las lesiones tienden a ser más extensas, a recidivar con más frecuencia y a requerir un seguimiento más estrecho.
¿Dónde aparecen las verrugas genitales?
La localización condiciona tanto los síntomas como el tratamiento, y explica por qué muchas lesiones pasan desapercibidas.
- Margen anal y canal anal
- Vulva, vagina y cuello uterino
- Pene, escroto y prepucio
- Ingles y pliegue interglúteo
- Uretra distal, con menor frecuencia
Las lesiones del canal anal son una causa habitual de recidiva cuando no se buscan: se tratan las externas, el paciente parece curado y las internas siguen ahí.
Por eso la exploración incluye siempre una anoscopia en los pacientes con lesiones perianales.
Síntomas de las verrugas genitales
En muchos casos no hay ningún síntoma y la lesión se descubre por tacto o en una exploración por otro motivo.
- Lesiones sobreelevadas, blandas, aisladas o agrupadas
- Picor o sensación de humedad en la zona
- Sangrado leve tras el roce o durante la deposición
- Sensación de bulto o de cuerpo extraño al limpiarse
- Molestia al mantener relaciones sexuales
El dolor no es típico. Una lesión dolorosa, ulcerada o que sangra con facilidad debe hacer pensar en otra causa y suele requerir biopsia.
Diagnóstico: ¿cómo se hace la prueba del VPH?
El diagnóstico de las verrugas es fundamentalmente visual. La exploración incluye la zona genital, el margen anal y, mediante anoscopia, el canal anal.
La biopsia se reserva para lesiones atípicas, pigmentadas, que no responden al tratamiento o que sangran. En pacientes inmunodeprimidos y en quienes practican sexo anal receptivo puede recomendarse citología anal y tipado del virus, que identifica si están presentes tipos de alto riesgo.
- Exploración visual de la zona genital y perianal
- Anoscopia para descartar lesiones dentro del canal anal
- Biopsia en lesiones atípicas, pigmentadas o que sangran
- Citología anal y tipado del virus en pacientes de riesgo
Tipos de VPH: bajo riesgo y alto riesgo
Existen más de doscientos tipos de VPH, y solo una parte afecta a la zona anogenital. La distinción clínica es sencilla.
Los tipos 6 y 11 causan alrededor del noventa por ciento de las verrugas genitales y no se asocian a cáncer. Los tipos de alto riesgo, sobre todo el 16 y el 18, rara vez producen verrugas visibles pero sí lesiones precancerosas.
Tener verrugas no significa tener un tipo de alto riesgo, aunque una persona puede estar infectada por varios tipos a la vez, y esa es la razón por la que se recomiendan los controles.
¿El VPH puede causar cáncer?
Los tipos de alto riesgo se relacionan con el cáncer de cuello uterino y, en menor medida, con los de ano, pene, vulva, vagina y orofaringe. El proceso es lento y pasa por lesiones precancerosas detectables.
Los tipos que producen las verrugas no son los que causan cáncer. Lo que aconseja el seguimiento no es la verruga en sí, sino la posibilidad de coinfección con otros tipos.
¿Existe una vacuna contra el VPH?
Sí. La vacuna previene la infección por los tipos incluidos en ella, entre ellos el 6 y el 11 en las formulaciones que cubren las verrugas genitales. Es más eficaz antes del inicio de la actividad sexual, aunque también aporta beneficio después. No trata las lesiones ya existentes.
Prevención de las verrugas genitales y del VPH
Además de la vacunación, el uso del preservativo, la reducción del número de parejas, el abandono del tabaco y la valoración de la pareja sexual son las medidas que más influyen en la probabilidad de contagio y de recidiva.
- Vacunación frente al VPH
- Uso del preservativo en todas las relaciones
- Abandono del tabaco
- Valoración de la pareja sexual
- Revisiones periódicas en pacientes inmunodeprimidos
Opciones de tratamiento de las verrugas genitales
Ningún tratamiento elimina el virus del organismo; todos actúan sobre las lesiones visibles. La elección depende del número, del tamaño y de la localización.
El láser permite tratar en una sola sesión lesiones múltiples y las situadas dentro del canal anal, que es donde las cremas no llegan.
Inconvenientes de la cirugía convencional
La extirpación con bisturí sigue siendo válida en lesiones muy extensas, pero implica anestesia general en muchos casos, heridas que tardan en cerrar y un periodo de recuperación más largo, sin ofrecer una ventaja clara sobre el láser en la mayoría de los pacientes.
Ventajas del tratamiento con láser
El láser vaporiza la lesión con un control muy preciso de la profundidad, lo que limita el daño de la piel sana y reduce la cicatriz.
Se realiza con anestesia local, permite tratar el canal anal en el mismo acto y el paciente vuelve a casa el mismo día.
Después del tratamiento: qué vigilar
Tras el láser la zona queda enrojecida y algo sensible durante unos días. Se aconseja higiene suave, ropa interior de algodón y abstenerse de relaciones sexuales hasta que la piel haya cicatrizado, en general una o dos semanas.
La revisión al mes permite tratar de inmediato cualquier lesión nueva, que es lo que evita que el proceso se alargue durante meses.
- Aparición de lesiones nuevas en la zona tratada o alrededor
- Sangrado o dolor que no cede en unos días
- Signos de infección: enrojecimiento creciente, secreción, fiebre
- Cumplimiento de la revisión al mes, aunque no haya síntomas
Es importante que la pareja sexual sea valorada: tratar a una sola persona mientras la otra mantiene lesiones activas es la causa más frecuente de reinfección.
Por qué elegir Avrupa Cerrahi
La exploración incluye el canal anal desde la primera visita, el tratamiento se realiza en la misma jornada con anestesia local y el seguimiento se programa antes del alta, que es lo que evita los ciclos de tratamiento incompleto y recidiva.
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Fuentes
Aviso: este contenido tiene fines informativos generales y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. Consulte a un especialista para orientación sobre su caso.