Respuesta rápida: la fisura anal es un desgarro en el revestimiento del canal anal que produce dolor cortante al defecar y sangre roja brillante. La mayoría de las fisuras agudas cicatrizan con fibra, baños de asiento y pomadas. Cuando el espasmo del esfínter mantiene la herida abierta, la toxina botulínica o el láser resuelven el problema sin cortar el músculo.
Contenido revisado por Op. Dr. Yasir Gözü, especialista en proctología.
¿Qué es una fisura anal?
Es una grieta longitudinal en la mucosa que recubre el canal anal, casi siempre situada en la línea media posterior. Suele empezar con el paso de heces duras, aunque también aparece tras episodios de diarrea prolongada o después del parto.
Lo que la mantiene abierta no es el desgarro en sí, sino el espasmo reflejo del esfínter interno. Ese espasmo reduce el flujo de sangre a la zona, y una herida mal irrigada no cicatriza.
De ahí el círculo que describen todos los pacientes: duele, el músculo se contrae, llega menos sangre, la herida no cierra y vuelve a doler con la siguiente deposición. Romper ese círculo es el objetivo de todo el tratamiento.
Síntomas de la fisura anal
El cuadro es tan característico que muchos pacientes lo describen con las mismas palabras: un corte al defecar y un dolor que continúa después.
- Dolor cortante o quemante durante la deposición, que persiste minutos u horas
- Sangre roja brillante en el papel o sobre las heces, en poca cantidad
- Espasmo y sensación de tensión en el ano
- Miedo a defecar, que agrava el estreñimiento y cierra el círculo
- Picor y humedad en la piel del margen anal
- Un pequeño pliegue de piel junto a la fisura en los casos crónicos
El dolor es la clave del diagnóstico diferencial: las hemorroides internas sangran sin doler, mientras que la fisura duele de forma característica con cada deposición.
Causas y factores de riesgo
La fisura aparece cuando el canal anal sufre un traumatismo repetido sobre un esfínter con tono elevado.
- Heces duras y estreñimiento, la causa más frecuente
- Diarrea prolongada, que irrita y macera la mucosa
- Parto vaginal, sobre todo el primero
- Tono del esfínter interno elevado de base
- Enfermedad de Crohn y otras enfermedades inflamatorias intestinales
- Cirugía anal previa
Una fisura situada fuera de la línea media, múltiple o de aspecto irregular obliga a buscar una causa distinta del estreñimiento, y ese matiz cambia por completo el estudio.
Fisura aguda y fisura crónica
La distinción marca el tratamiento. Se basa en el tiempo de evolución y en el aspecto de la lesión.
El plazo de seis a ocho semanas no es una frontera rígida, pero sí un buen indicador: pasado ese tiempo, insistir con el mismo tratamiento rara vez cambia el resultado.
Cómo se diagnostica la fisura anal
Casi siempre basta con separar suavemente los pliegues del margen anal: la fisura se ve. No es necesario forzar una exploración dolorosa para confirmar algo que ya es visible.
Por el dolor, el tacto rectal y la anoscopia pueden posponerse a una segunda visita, una vez que el tratamiento ha reducido el espasmo. En ese momento se completa la exploración y se descartan hemorroides asociadas.
- Inspección del margen anal, que suele bastar para ver la lesión
- Tacto rectal y anoscopia, pospuestos si el dolor lo impide
- Estudio ampliado si la fisura es múltiple o está fuera de la línea media
- Colonoscopia cuando se sospecha enfermedad inflamatoria intestinal
Se amplía el estudio cuando la fisura no está en la línea media, cuando hay varias, cuando no responde al tratamiento o cuando se acompaña de diarrea crónica, pérdida de peso o antecedentes de enfermedad inflamatoria intestinal.
¿Fisura anal o hemorroides?
La diferencia práctica es el dolor. Las hemorroides internas sangran sin doler; la fisura produce un dolor cortante durante la deposición que puede durar horas. Si hay sangre con dolor intenso, lo más probable es una fisura. Pueden coexistir, y por eso la exploración sigue siendo necesaria.
Opciones de tratamiento sin cirugía
El tratamiento persigue dos cosas a la vez: que las heces dejen de traumatizar la herida y que el esfínter deje de estrangular su riego sanguíneo.
Tratamiento conservador de la fisura reciente
En la fisura aguda las medidas conservadoras curan a la mayoría de los pacientes. Consisten en fibra y líquidos suficientes para que las heces sean blandas, baños de asiento tibios de diez minutos que relajan el esfínter, y pomadas con nitroglicerina o antagonistas del calcio que reducen la presión del músculo y mejoran la irrigación.
La constancia importa más que la potencia del fármaco. El tratamiento debe mantenerse varias semanas, incluso cuando el dolor ya ha desaparecido, porque abandonarlo antes de tiempo es la causa más frecuente de recaída.
Los laxantes estimulantes no son la solución: alivian a corto plazo y con el uso continuado empeoran el ritmo intestinal.
Inyección de toxina botulínica
Cuando el espasmo no cede con las pomadas, una inyección de toxina botulínica en el esfínter interno lo relaja de forma temporal, durante dos o tres meses. Ese tiempo suele bastar para que la herida cicatrice.
Su ventaja frente a la cirugía es que el efecto es reversible, lo que evita el riesgo de incontinencia permanente asociado al corte del músculo.
Tratamiento con láser
El láser permite tratar la fisura crónica sin seccionar el esfínter: reduce la presión del músculo y estimula la cicatrización del lecho de la úlcera.
Se realiza con anestesia local, en una sesión breve, sin heridas abiertas y con alta el mismo día. Es la opción preferente en pacientes con esfínter ya debilitado, en los que cortar el músculo supondría un riesgo añadido.
¿Cuándo sigue haciendo falta la cirugía?
La esfinterotomía lateral interna, que secciona parcialmente el esfínter interno, sigue siendo el procedimiento con mayor tasa de curación en la fisura crónica resistente. Su inconveniente es el riesgo de alteración del control de los gases, motivo por el que hoy se reserva para los casos que no han respondido a las opciones anteriores.
Por qué tratarse en Avrupa Cerrahi
La fisura anal es una de las patologías que más se cronifican por tratamientos incompletos: pomadas usadas unos días, laxantes sin control y consultas espaciadas.
Nuestro planteamiento es distinto. La exploración, el diagnóstico y el tratamiento se realizan en la misma jornada, con anestesia local y sin ingreso, y el seguimiento se programa desde el primer día.
El equipo trata a diario patología anorrectal y atiende a pacientes procedentes de otros países, con la organización que eso exige.
Recuperación después del tratamiento
El alivio del dolor suele notarse en los primeros días tras la infiltración o el láser, aunque la cicatrización completa de la úlcera lleva varias semanas.
Durante ese periodo hay que mantener las heces blandas sin excepción: una sola deposición dura puede reabrir la herida y devolver al paciente al punto de partida.
- Baños de asiento tibios de diez minutos, dos o tres veces al día
- Fibra y líquidos desde el primer día, sin excepción
- Analgésicos habituales durante los primeros días
- Revisión programada para confirmar el cierre de la lesión
La revisión posterior confirma el cierre de la lesión y permite ajustar el tratamiento si el espasmo persiste.
Cómo evitar que reaparezca
La fisura recidiva con facilidad si vuelven los hábitos que la provocaron. Estas medidas son las que marcan la diferencia a largo plazo.
- Mantener la fibra y el agua también después de que el dolor desaparezca
- No aguantar las ganas ni forzar la deposición
- Evitar el uso continuado de laxantes estimulantes
- Actividad física regular
- Consultar pronto ante una recaída, cuando la fisura todavía es aguda
Consultar en la fase aguda es, con diferencia, lo que más simplifica el tratamiento.
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Fuentes
Aviso: este contenido tiene fines informativos generales y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento de un médico. Consulte a un especialista para orientación sobre su caso.